|
Como decía hace unos días en mi último post, mi vida ha sido corta pero intensa, muy intensa. Durante los últimos nueve años he desempeñado todo tipo de trabajos. Trabajos muy diferentes entre si. Empecé mi largo camino laboral como canguro. Luego fui heladera, pizzera, camarera de bar de menú, cocinera, azafata, dependienta en una tienda de pinturas, dependienta del Berska, camarera de conciertos en Londres, vendedora de velas y inciensos en un chiringuito hippie, productora de TV, peón en una cadena de montaje de tapas de WC, camarera de dos discotecas en un pueblo cerca de Birmingham (una de ellas gay con peleas incluidas), traductora con países asiáticos para una empresa de cosméticos...etc. Seguramente me dejo alguno porque no tengo memoria. Todo esto sin contar los trabajos que he conseguido de fin de semana a través de ETT’s. Como os podéis imaginar, emplearme tantas veces me ha proporcionado experiencias únicas: Compañeras envidiosas que me han tirado limpia cristales a lo ojos, jefas estúpidas que se creen “guays” por trabajar en una tienda de moda y tienen los santos cojones de mirarte por encima del hombro porque eres nueva mientras se hipotecan hasta las cejas para comprarse unas tetas de silicona, famosos indignados que te gritan por telf, jefes cocainómanos perdidos que tienen a su mujer y a su amante trabajando para ellos, compañeros enamorados que te esperan a la boca del metro y todo tipo de historias fantásticas con personajes VIPS, clientes y gente de lo más peculiar. En serio, no miento. Hace tres meses creía que estaba curada de espanto y que ya nada me podría escandalizar en un trabajo. Que ingenua..... Hace tan solo un cuarto de hora.. estaba sentada en mi nuevo despacho (ahora trabajo como redactora en una revista) cuando se me acerca mi jefe (periodista de 68 años) y tras intentar emborracharme comiendo (no ha podido porque tengo mucho aguante) me empieza a tocar la cara de manera, digamos, demasiado cariñosa. Cuando le digo “¿Qué coño haces?” porque yo no me corto un pelo... va el muy cabrón y me planta un beso en la boca. ¡Que huevos! ¡¡¡¡¡Que asco!!!!!...aaaaaarrrrrrrgggggg.... me he cabreado muchísimo... y el se ha ido tan campante, como si lo que acaba de hacer fuese de lo más normal. Lo peor es que la presión psicológica es grande y necesito la pasta y el trabajo, así que me toca aguantar al viejo verde hasta que encuentre otra cosa... y vuelta a empezar...¿Y dicen que el trabajo dignifica?...si hombre... y yo soy monja.
Comentarios » Ir a formulario
Autor: rebk compadre curranta
Vaya con el viejete chochero!!!Que te sea leve el acoso sexual y anadelo a tus historietas del trabajo dignificante!!! ja ja ja Fecha: 07/03/2006 17:55.
Autor: coco
Es q son estas cosas las q me sacan de quicio!! menudo hijo puta!! como te toque le mato! marta, vaya tela el viejo de los cojones... hay q hacer algo, por ti y por las q van detras de ti!! si antes ya estabas curada de espantos, imaginate ahora!! si es q no se puede fiar uno ni de su compadre... ale wapins, mano dura con el viejoverde! cuidate amorrrrr Fecha: 09/03/2006 12:21.
Autor: La Didi
Bueno, los cambios importantes tienen que ser muy meditados....por eso, no te vayas tan rapido del trabajo, pero vete decidiendo qué vas hacer con tu vida, porque lo que esta claro que ahí, no vas a ser feliz. Ahora y despues de mucho tiempo, y de mucho meditar...he pedido trabajo en otra empresa, porque estoy viviendo terrorismo psicologico en el trabajo, por parte de mi jefa(sobretodo porque hace y permite que los demas hagan) y tres compañeras, que bajo sus vidas vacias...de la unica forma que se sienten alguien es jodiendo a los demás.Tu jefe necesita que llegue alguien como tu , llevarlo a una situación un poco extrema , fotografiarlo , y decirle que o te deja en paz o pones las fotos en la casa de su mujer(si tiene, claro...), o en internet...esta gente esta muy acostumbrada a vivir como le da gana y la ley no hace mucho en estos casos tampoco...bueno con mi desahogo espero haberte ayudado a ver las cosas desde otra perspectiva.besos Fecha: 15/09/2006 10:09.
|